La educación en América Latina atraviesa un escenario complejo, caracterizado por la influencia de modelos pedagógicos centrados en la tecnocracia, la eficiencia de mercado y la estandarización de datos. Ante esta realidad, surge la necesidad de recuperar y profundizar en el pensamiento pedagógico propio de la región, rescatando las raíces y las perspectivas que responden a la identidad latinoamericana.
Esta diplomatura se propone como un espacio para el estudio de las contribuciones fundamentales de figuras como Paulo Freire y Enrique Dussel, junto a otros referentes de la educación popular que han trazado procesos transformadores en el continente. No se trata de un ejercicio retrospectivo, sino de la actualización de una alternativa pedagógica liberadora frente a las dinámicas de deshumanización contemporáneas.
El pensamiento de Freire y Dussel mantiene su relevancia en el siglo XXI debido a la persistencia de problemáticas estructurales: la desigualdad educativa, la vigencia de modelos de «educación bancaria» y la necesidad de una formación vinculada a la transformación social.
La propuesta integra estos desafíos históricos con las nuevas realidades del contexto actual, tales como la digitalización educativa, la crisis socioambiental en los territorios y las transformaciones culturales de las nuevas generaciones. El objetivo es proporcionar un marco teórico que funcione como herramienta de análisis para los problemas del presente.
La formación se estructura sobre tres ejes rectores:
Recuperación crítica del legado: Se aborda el pensamiento de Freire y Dussel no como un conjunto de recetas metodológicas, sino como un esquema teórico-práctico que permite repensar la práctica docente de manera contextualizada.
Diálogo de saberes: La propuesta parte del reconocimiento de la diversidad de conocimientos y experiencias que portan los actores del proceso educativo, promoviendo la articulación y construcción colectiva de nuevos saberes pedagógicos.
Praxis transformadora: Se entiende la formación como un proceso que debe impactar en las prácticas educativas concretas y contribuir a la modificación de las realidades sociales.
El objetivo general consiste en formar educadores con capacidad crítica y herramientas metodológicas para el desarrollo de prácticas educativas transformadoras, articulando teoría y práctica en diversos contextos socioeducativos.
Objetivos específicos:
Analizar los aportes teóricos de Freire y Dussel para la comprensión de su lógica pedagógica.
Identificar los fundamentos de la educación popular y su aplicación en la actualidad.
Diseñar propuestas educativas con enfoque descolonizador y situado.
Aplicar herramientas de sistematización de experiencias para la producción de conocimiento compartido.
El programa examina la transición de la «educación bancaria» hacia la educación problematizadora. Este modelo se basa en la premisa de que el conocimiento es un acto político y un proceso de humanización mediado por el mundo. El contenido aborda conceptos centrales como:
Concientización: El desarrollo de una conciencia crítica para la identificación y transformación de las estructuras de opresión.
Investigación temática: Identificación de temas generadores significativos para la comunidad educativa.
Metodología dialógica: Implementación del diálogo como exigencia existencial y herramienta de encuentro entre sujetos.
Asimismo, se otorga relevancia a la Cultura Popular, entendida como un espacio dinámico de construcción de sentidos y resistencias, donde residen saberes fundamentales para procesos educativos significativos.
La educación popular constituye una apuesta por la emancipación individual y colectiva. Como señala el marco teórico de referencia: «La educación o es liberadora o no es educación». Esta formación invita a la construcción de una pedagogía que integre la reflexión y la acción en pos de una sociedad más justa.