Por Carlos Resio, profesor en el Instituto Superior Multiversidad Popular (*)
Fue para mí una muy linda sorpresa que Martín Ferroni me pidiera que participe en la presentación de su libro «Guía Metodológica para Estudios de Impacto Ambiental y Análisis de sus Elementos Legislativos en la Provincia de Misiones». Me da la oportunidad de expresarme sobre este tema tan importante a pesar de no ser un especialista en ambiente,
Preocuparse y ocuparse del bienestar del ambiente es una tarea de las más difíciles. La salud del planeta es, para mí, el más urgente de los temas importantes y militar por su integridad significa concientizar a mayorías que aún creen que es tema de “hippies”. Una parte de la población mundial, la menor parte, está consumiendo recursos y arruinando la tierra a un ritmo insostenible desde un bienestar irracional, desproporcionado e injusto mientras que las grandes mayorías hacen lo que pueden, muchas veces contribuyendo a la degradación porque la supervivencia no les deja otro camino. Pero hay una parte importante de esas mismas sociedades, aunque aún minoritaria, que es
consciente de lo que sucede y está dispuesta a intentar un camino distinto incluso, a veces, a expensas de dejar de lado comodidades y hábitos de consumo. Aunque hay ya comunidades enteras que han elegido vivir armónicamente con la tierra y lo hacen con todo goce y alegría irradiando su ejemplo para quienes queramos seguirlos.
No tengo aún resuelto para mí si esta pelea tiene posibilidades de éxito o es una causa perdida y como en otras peleas y cuando me veo un poco desesperanzado traigo una frase del ex presidente italiano Sandro Pertini, “A veces en la vida hay que saber no solo luchar sin miedo sino también saber luchar sin esperanza”. Y elijo darla a pesar de los momentos de desesperanza, que los tengo, porque es lo que debo hacer, es lo que considero que está bien y dejo de lado la pesadumbre paralizante.
La Multiversidad Popular me dio, en este tema, un ámbito para la esperanza. No sé si es la palabra indicada pero creo que todos entienden a lo que me refiero. No solo por lo que ocurre en sus aulas sino porque me acerca a experiencias como la que estoy viviendo esta tarde al permitirme hablar ante ustedes del libro de Martín Ferroni. Este texto suma, y mucho, para pensar que no todo está perdido y que aún hay caminos por recorrer, ya hechos o por trazar, si es que estamos dispuestos a no darnos por vencidos.
El problema sobre la degradación del planeta no es nuevo y ha tenido nuestra especia bastante tiempo como para reflexionar. Es, para dar una referencia, en la Biblia, Génesis 1.28, donde está escrito que Dios les dice a quienes quieran escuchar, que el hombre debe señorear y sojuzgar la tierra y todo lo que sobre ella habita y se produce. Empezamos mal. Se decía, en época de romanos, que en España una ardilla no necesitaba bajar de los árboles para ir desde el Mediterráneo al Cantábrico y hoy España es más parecido a un desierto que a un bosque y la tierra sojuzgada por mandato bíblico se está pareciendo a una sopa incomible de ingredientes cada vez menos identificables. Insisto con que no es novedoso el problema y siempre hubo experiencias previas que nos mostraban hacia dónde íbamos pero nuestra especie las ha obviado. ¿por qué?, ¿es nuestra propia naturaleza lo que nos hace ignorar las señales?, ¿Podemos hacer otra cosa? ¿O la fatalidad de nuestra configuración natural nos lo impide y estamos en este punto porque la generalidad no es capaz de comportarse de otra forma? Sinceramente no lo sé. Pero si nos queda tiempo, este libro que hoy nos ofrece Martín es de las cosas que puede ayudarnos si decidimos hacer lo que está bien.
Y es aquí donde trabajos como esta Guía metodológica adquiere relevancia. Acerca a legos como yo elementos que por nuestra formación nos cuesta ver. Mas en mi caso, que soy ingeniero electricista electrónico, profesión que propone soluciones ingeniosas a problemas ambientales producidos por soluciones ingeniosas anteriores. Pero también nos ayuda a hacernos las preguntas correctas, este libro dispara esas preguntas, y quizá así podamos entender que no es momento para medias tintas. Y si alcanzamos a comprender la verdadera naturaleza del problema ya no podemos desentendernos para no involucrarnos porque de esa manera nos convertimos en cínicos y cretinos. Y si nos comprometemos tendremos la oportunidad de merecernos esta tierra, saberla propia y pelear por su bienestar. El libro de Martín ayuda porque propone primero de manera sencilla, en leguaje llano y de lectura fácil y ordenada una clarificación de conceptos para quienes no son estudiosos del tema y luego nos muestra herramientas sencillas, algunas de ellas, incluso, para nuestro propio uso cotidiano además de ponernos al tanto de nuestros derechos a partir de un acertado repaso de la legislación vigente. Creo que es un texto de consulta diaria y acercamiento práctico a los problemas de impacto ambiental en las sociedades modernas pero más que eso, nos hace reflexionar acerca de nuestras propias prácticas pasadas y presentes para poder imaginar una posibilidad que no sea la de las distopías apocalípticas que nos presentan la literatura, el cine y que certifican algunos científicos, demasiados.
El planeta, como decía el periodista Walter Martínez de Telesur, “nuestra querida, contaminada y única nave espacial”, merece que le dediquemos nuestra atención de manera urgente, pero no será eficaz si lo hacemos de forma individual o mediante experiencias aisladas, espasmódicas y sin coordinación. Por eso, invito a leer esta Guía metodológica para estudios de impacto ambiental, como parte de una biblioteca imprescindible para convertirnos en concientizadores, sobre todo llevando esta prédica a las comunidades que son las que mas sufren los efectos de la agresión ambiental porque es desde los pueblos conscientes y organizados, y no tanto desde el poder político, de donde saldrán las respuestas a tantos problemas que la avaricia del poder angurriento de unos pocos hacen de la tierra, nuestra casa, un lugar cada vez más inseguro, mas insalubre y mas triste.
Entonces, codo a codo con Martín y con ustedes: No a la megaminería a cielo abierto, no a la modificación de la ley de glaciares y no a las mega represas sobre nuestros ríos. Para la tierra todo, para la guerra, nada.
*Discurso ofrecido durante la presentación del libro «Guía Metodológica para Estudios de Impacto Ambiental y Análisis de sus Elementos Legislativos en la Provincia de Misiones», el miércoles 8 de abril, en la sede del Profesorado de Biología, del Instituto Superior Multiversidad Popular, en Jardín América, Misiones.