Por Prof. Genaro Nahuel Magri
Instituto Superior Multiversidad Popular
Cada 24 de marzo la memoria nos convoca. Para nuestra institución, esta fecha no es solo un
acto de recordar, sino una oportunidad para reafirmar el sentido de nuestra tarea educativa. La
dictadura cívico-militar (1976-1983) no solo desapareció personas: atacó sistemáticamente la
cultura, la educación y toda forma de pensamiento crítico. Como documentan Hernán
Invernizzi y Judith Gociol en Un golpe a los libros, hubo un plan deliberado de censura, con
listas secretas de editoriales “marxistas”, una burocracia estatal de control ideológico y el
objetivo explícito de “ganar la mente y el espíritu de los argentinos”.
La represión cultural no fue un exceso secundario: fue una forma radical de represión
política. Porque la cultura —entendida en su sentido amplio, como los modos en que una
sociedad expresa su visión del mundo, crea conocimiento y construye sentido— es
constitutiva de la vida social y de la subjetividad. Atacarla es desarticular los lazos que nos
sostienen como comunidad.
En la Multiversidad Popular creemos que la educación es el terreno donde se juega gran parte
de esta lucha. Por eso nuestra misión combina el “Saber Aprender, Saber Hacer, Saber
Pensar, Saber Comprometerse, Saber Festejar”. Nos proponemos formar profesionales con
compromiso ético con la vida, la justicia, la igualdad y la paz, asumiendo los derechos
humanos, la ecología y la democracia como ejes transversales. La memoria del 24 de marzo
nos advierte: la desaparición de las ideas y de las instituciones que las sostienen comienza
con el silenciamiento y el ajuste. Frente a eso, nuestra respuesta es educar para la libertad, la
identidad cultural de nuestros pueblos y una civilización inclusiva, plurinacional y solidaria.
“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va” (Séneca). Saber a dónde vamos
exige saber de dónde venimos.