Malvinas: una revisión Histórica desde las luchas Populares y sus protagonistas olvidados

La historia de las Islas Malvinas ha transitado por múltiples narrativas que han oscilado desde la reivindicación del gobierno militar genocida instaurado en 1976 hasta la denuncia de sus atrocidades y la defensa de los verdaderos héroes y victimas – aquellos jóvenes, algunos apenas niños, que perdieron sus vidas por intereses egoístas de un grupo de poder que buscaba legitimar su autoridad. Al igual que la «historia oficial», han existido numerosas lagunas históricas en relación al tema Malvinas. Afortunadamente, diversos investigadores e historiadores se han dedicado exhaustivamente a profundizar en la cuestión, buscando resignificar y otorgar un sentido democrático, justo y de lucha al 2 de abril.

En este contexto, emergen las figuras de Antonio Rivero y Pablo Areguatí, dos protagonistas fundamentales cuyas historias han sido frecuentemente marginadas del relato oficial.

Antonio Rivero llegó a las islas en 1826 como un simple peón de campo, integrándose rápidamente a la comunidad local y estableciendo fuertes vínculos con otros gauchos e indígenas durante un período de desarrollo inicial bajo administración argentina. Sin embargo, las condiciones de vida se deterioraron significativamente, especialmente tras la usurpación británica. Los trabajadores enfrentaban una explotación sistemática que incluía el pago en vales no reconocidos por el despensero Dickson, la prohibición de matar ganado manso para alimentación y una clara colaboración entre los explotadores locales y las nuevas autoridades británicas. Esta situación insostenible llevó a la histórica sublevación del 26 de agosto de 1833, cuando Rivero, al frente de ocho peones analfabetos, tomó el control del establecimiento, dando muerte a cinco personas, incluidos el capataz Simón y William Dickson, para posteriormente izar la bandera argentina en reemplazo de la británica. Mantuvieron el control por varios meses hasta su eventual captura por fuerzas británicas en 1834, siendo trasladado a Gran Bretaña y posteriormente liberado sin juicio en Uruguay en 1835. Algunas fuentes, aunque no confirmadas, sugieren que Rivero habría encontrado su final en la Batalla de Vuelta de Obligado.

Por su parte, el Guaraní Pablo Areguatí representa otro capítulo fundamental en la historia malvinense. Hijo de un cacique de San Miguel Arcángel, en el actual Río Grande do Sul, recibió educación jesuita y posteriormente estudió en el Real Colegio de San Carlos en Buenos Aires desde 1783. Su compromiso con la causa revolucionaria se manifestó en su participación en la Revolución de Mayo, siendo nombrado por Belgrano como Alcalde y comandante de milicias en Mandisoví en 1811. Su designación como Comandante y Gobernador de las Malvinas en 1824 por Martín Rodríguez marcó un intento de establecer una administración formal y desarrollo económico en las islas. Llegó con una pequeña flota de tres embarcaciones y ambiciosos planes para establecer cuerpos militares de defensa, controlar la pesca y caza, y desarrollar la ganadería. Sin embargo, su gestión enfrentó severos desafíos, incluyendo las duras condiciones climáticas, la pérdida de caballos por enfermedad y problemas con colaboradores como el comerciante inglés Schofield. Tras seis meses de gobierno, se vio forzado a renunciar, culminando posteriormente su carrera como oficial de justicia en 1831.

La significación histórica de ambas figuras trasciende sus acciones individuales, representando diferentes aspectos de la presencia argentina en las Malvinas. Mientras Rivero simboliza la resistencia popular y la lucha por la soberanía desde las bases, Areguatí encarna el intento de establecer una administración formal y desarrollo económico en las islas. Sus historias han sido objeto de diversas interpretaciones: la historiografía oficial tendió a minimizar sus acciones, mientras que el revisionismo histórico los reivindica como símbolos de resistencia. Autores como Hernández, Chitarroni, Rosa y Chávez han destacado especialmente la unidad entre las luchas sociales y nacionales que ambas figuras representan, contribuyendo a una comprensión más completa y complejas de la historia malvinense. Sus experiencias, aunque diferentes en naturaleza y circunstancias, constituyen testimonios invaluables de la presencia y resistencia argentina en las Malvinas, recordándonos la importancia de preservar y estudiar estas historias como parte fundamental de nuestra memoria colectiva.

Esta revisión histórica encuentra respaldo en el pensamiento de importantes teóricos latinoamericanos. Paulo Freire nos recuerda que «la educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo», mientras que Enrique Dussel enfatiza la necesidad de «pensar desde la exterioridad del otro, desde el oprimido». En esta línea, Arturo Jauretche advierte que «el arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen».

La resignificación de las figuras de Rivero y Areguatí trasciende el mero ejercicio histórico. Representa un acto de justicia que recupera voces silenciadas, incorpora perspectivas populares tradicionalmente marginadas y contribuye a la descolonización de nuestra narrativa histórica. En este sentido, las luchas de estos personajes son acontecimientos que siguen resonando en nuestra actualidad.

La recuperación de estas figuras históricas fortalece la construcción de una identidad nacional más inclusiva y democrática. Sus luchas mantienen vigencia en el presente, recordándonos que la historia, como señalaba Freire, es un campo de posibilidades y no un determinismo. La memoria de Rivero y Areguatí nos invita a repensar la cuestión Malvinas desde una perspectiva que integra las luchas sociales con las reivindicaciones de soberanía nacional, demostrando que la historia debe ser construida y narrada también desde las voces de aquellos que tradicionalmente han sido silenciados. Este ejercicio de memoria activa no solo enriquece nuestra comprensión del pasado sino que también fortalece nuestra capacidad de construir un futuro más justo y soberano.

 

Artículo escrito por Prof. Genaro Nahuel Magri

Instituto Superior Multiversidad Popular

Abril 2025.

Foto: Comisión por la Memoria (CPM) .  https://www.comisionporlamemoria.org/la-cpm/historia/